Cuando pensamos en un Hotel Balneario imaginamos un remanso de paz, agua y bienestar en el que desconectar de la vorágine diaria. Un alojamiento tranquilo, quizá rodeado de naturaleza, en el que pasar unos días de autentica regeneración física y mental, disfrutando de unos servicios en sintonía : piscina, spa, tratamientos, gastronomía saludable y habitaciones tranquilas y sin estridencias decorativas.