¿Por qué al llegar a cierta edad nos volvemos invisibles como candidatos a la hora de encontrar trabajo? Estamos sobradamente preparados para el puesto pero precisamente por eso no nos contratan. Por miedo a que le queramos quitar el puesto al jefe o por dar por hecho que abandonaremos el puesto a la que nos salga algo mejor porque ese puesto es muy “poco” para nosotros, o porque seguro que estamos desactualizados… Suposiciones, prejuicios… ¡tonterías!
¡Qué facil es juzgar sin conocer!. Sin ponerse en la piel del candidato. Qué difícil es vivir en la edad invisible.
Uno de mis mejores amigos lleva un tiempo sufriendo este síndrome, el de la edad invisible. Una persona en sus cuarenta y tantos, con sobrada experiencia en hoteles, desde puestos de recepcionista a director de hotel. Compartimos juntos muchos turnos, trabajamos en la misma cadena durante años. Luego los dos tomamos caminos distintos. Él emprendió por su cuenta gestionando junto a su pareja, con excelentes resultados y feedback por parte de los huéspedes, un establecimiento turístico en el norte de España. Tuvieron que dejarlo y desde entonces su trabajo es estar en busqueda activa de empleo. Apenas unas pocas oportunidades laborales.., pero se enfrenta diariamente a la angustia de despertar en la incertidumbre. Y todo por pertenecer a la edad invisible.
Hace poco hablando con él en una de nuestras charlas desahogo mutuas, me contaba que había escrito sus pensamientos en un texto y que si me apetecía lo podía publicar en mi blog para hacer visible la frustación que él y otras muchas personas están sufriendo a causa de tener la edad invisible Él mismo me pasó esta reflexión que me ha permitido compartir hoy aquí y que agradezco desde ya por su enorme generosidad.
Es una historia tan real y abrumadora que a medida que la vas leyendo se te eriza la piel.
“La edad Invisible” por T (nombre fictício) :
Estoy a punto de cumplir 47 años, físicamente me encuentro en uno de mis mejores momentos con los dolores habituales de los runners pero sin enfermedades importantes. Como se dice ahora: “los 40 son los nuevos 20 “
Pero no todo puede ser bueno a esta edad…. encontrar trabajo puede resultar imposible ya que para muchas empresas somos INVISIBLES.
Esta es mi historia personal y estoy seguro que muchos de los que la lean se sentirán identificados.
Terminé la carrera de Turismo y no fue difícil encontrar trabajo en uno de los “ motores” de este país. Casi 15 años trabajando y casi sin querer conseguí ascender hasta llegar a conseguir puestos directivos. Tras varios años de experiencia, decido aprovechar todos mis conocimientos para dar un giro a mi vida y emprender en un negocio propio junto con mi pareja en una zona rural pero con bastante turismo.
Durante más de 4 años las cosas funcionaron muy bien, los números y sobre todo las opiniones de los clientes nos avalan hasta tal punto que nos planteamos comprar el negocio definitivamente.
Desgraciadamente llegó la pandemia y todo cambió… Los propietarios deciden cambiar su idea de apartamentos turísticos para convertirlos en alquiler de larga duración por lo que terminamos la relación contractual con ellos.
En ese momento ya tenía más de 40 años y aunque como autónomo me encontraba muy bien, también había aplicado en varias ocasiones a puestos de trabajos con responsabilidades similares a las que había tenido sin éxito.
Una vez pasada la prohibición de salir de casa, “utilicé” mis contactos para hacer llegar mi currículum a las mejores cadenas hoteleras de España para poder optar a algún puesto directivo en hoteles. A partir de ese momento y tras hablar de mi situación con mis amigos empecé a darme cuenta de que esos años como emprendedor me pudieron servir de mucha experiencia personal pero lo que significó fue que para el mundo hotelero, mi mundo, había pasado a ser invisible.
Era invisible para los puestos importantes ya que llevaba mucho tiempo fuera del mundo y preferían gente en activo. Y era invisible para puestos “de base” ya que mi experiencia era muy alta y para esos puestos valoraban tener a otro perfil de trabajadores.
No me daban ni la oportunidad a la entrevista en la que explicarme y comentar mis razones por las que postulaba a esos puestos.
En base a esto, hay una anécdota que me pasó hace poco:
Apliqué a un puesto de recepcionista para un hotel de 4 estrellas gracias a la mediación de un amigo… La oferta no era una maravilla, 4 meses de contrato para suplir vacaciones, otros 4 meses fuera de la empresa, 4 meses más para suplir otras vacaciones y así hasta que considerase la empresa.
La anécdota realmente no es la oferta sino la llamada previa del director del hotel para comentarme que me va a hacer la entrevista al habérselo pedido mi amigo ya que realmente al ver mi experiencia el jefe de recepción… no había puesto muy buena cara considerando que quizás le quería quitar el puesto.
Me pasé buena parte de la entrevista agradeciendo la oportunidad de explicarme y que si aplicaba a la oferta era por necesidad para trabajar y que no estaba en condiciones de pensar en quitar a nadie un puesto..
Días después me llama el director del hotel para decirme que soy el único candidato al que llama personalmente por haberse sentido muy identificada con mi situación ( tiene más o menos mi edad) y que no sabía cómo proceder si le pasase lo mismo. Acto seguido me confirmó que no era el seleccionado ya que pese a mi experiencia, disposición total y conocimiento del sistema quizás no sería la mejor elección para el jefe de recepción.
Ahora sumamos el “ quizás en el futuro quieres el puesto de otro” a las razones de “ tienes mucha experiencia y busco alguien más joven” o “ llevas unos años fuera del mundo y aunque no dudo que valgas.. queremos a alguien que esté trabajando” como respuestas para no contar con una persona..
No valgo ni para puestos ejecutivos ni para puestos base. Para los puestos base se busca a los recién licenciados y para los puestos ejecutivos utilizan a la gente de la casa…
Pero luego una frase que suelo oír es “ no encuentro gente profesional”….
Y no lo critico puesto que seguramente en mi momento yo actué de una manera parecida, simplemente expongo como me siento en estos momentos
Sobrecogedor.

Entonces ¿Cuál es la solución?
Pues ojalá la supiera para poder ayudarle a él y a tantas otras personas. Quien me dice a mi que mañana no pueda ser yo, o tú que estás leyendo este post.
A los reclutadores, a los responsables de Recursos Humanos a quienes tienen la útima palabra…pedirles ya no slo que se pongan en el lugar de la persona que tienen en frente. Pedir que no prejuzguen. Que escuchen sus motivos para aplicar a determinado puesto de trabajo. Aunque esté por debajo de sus capacidades. A esta edad es muy probable que ese candidato tenga cargas familiares, hipotecas, alquileres, recibos … la vida. Si está aplicando a un puesto inferior a su preparación, es muy probable que lo haga porque necesita trabajar. Sentir que aún siguen en la rueda, que aún son personas útiles.
Si lleva tiempo sin trabajar es muy probable que aún siendo válido no haya tenido suerte porque lo han descartado por su edad. Su edad invisible.
A los que buscan trabajo, no hay solución más que no desfallecer. Leí una vez no recuerdo dónde que “el buscar un trabajo ya es un trabajo en si”. Habrá días mejores y peores, esperanzas y decepciones. Pero es importante intentar seguir adelante, actualizandose, estudiando, siendo activo en redes, diciendole a todo su entorno que está buscando trabajo. Para mí es muy importante trabajar bien Linkedin y , si existe la posibilidad, siempre recomiendo abrir un blog propio en el que dar a conocer lo que sabes o haces. A modo de portafolio o a modo de web personal. Pero soy consciente de que no todo el mundo está dispuesto a invertir tiempo y ganas, y no todo el mundo sabe comunicar bien lo que quiere decir.
No abandonar. Aunque falte el ánimo. Es fácil de decir y difícil de hacer. Es como enfrentarse a una dura enfermedad. Al final no te queda más remedio que seguir para adelante.Seguir y esperar las buenas noticias. Se de lo que hablo.
Por favor, la próxima vez que te encuentres con una persona de “edad invisible”, intenta ponerte en sus zapatos. Literal. Practica la empatía. Intenta pensar antes de prejuzgar. Y escúchale. Dale una oportunidad de explicarse.
Porque lo que esta persona pueda aportar a tu organización, con su conocimiento y experiencia, ni te lo imaginas. Y no querrá quitarte el puesto. Solo querrá trabajar.
Y es que ya lo dice mi amigo T, en su texto, mucho quejarse en el sector turístico de que no hay gente profesional…. Y cuando los profesionales del sector quieren trabajar ¿por qué no se les contrata?
Se abre el debate.