Carta de Restaurante: ¿Todo vale?

La carta de restaurante es un elemento apto para muchos tipos de diseño: desde sencillas cartulinas plastificadas , hasta hojas dentro de carpetas, cogidas con una pinza a una madera, recubriendo ( o rellenando ) una botella… en elegantes presentaciones o en simples hojas manoseadas.

Dejando a parte el contenido ( da para otro articulo mucho más profundo ) , el continente, el soporte , nos puede dar información del restaurante incluso antes de que el primer plato llegue a la mesa. Desde una pizzería a un restaurante elegante; si la carta que nos dan está arrugada por el uso, o manchada, ya puede el local ser el más elegante de la ciudad, que es impresión de cierta “dejadez” nos acompañará desde el minuto uno.

Hace unos días en una popular pulpería de Lugo me llamó la atención esta carta. Un pequeño trozo de madera con todo el listado de platos, vinos, y sus precios serigrafiados.

Desde luego me pareció muy original y decorativa. Además es una forma de mantener siempre presente la tentación de “picar” del cliente ya que en un momento dado puede venirle de gusto algún plato más porque se ha quedado con hambre o simplemente porque la velada es de lo más agradable. Pero también me pareció poco práctica. Sobretodo por dos aspectos:

  • Los nombres de los platos y los precios no se leen con una definición demasiado buena . Las vetas de la madera y el tipo de letras hacen que la lectura no sea del todo fácil.
  • Si en algún momento deciden cambiar los platos , los vinos o los precios… Aunque sea quitar uno solo porque ya no lo sirven ¿ cómo van a hacerlo ? ¿ Con un nuevo trozo de madera ? Pues a mí solo se me ocurre esa opción. Siempre podrán utilizar las “viejas” cartas como leña para el fuego pero… ¿ y el coste?

 

En resumidas cuentas,  está muy bien la idea de intentar sorprender al cliente y ser originales pero… hay que estudiar si realmente la idea es buena y sobretodo, estudiar sus costes.